
“En cada fruto que regalamos, enviamos un abrazo que viaja sin prisa.”
Hoy me gustaría anunciar, con especial ilusión, que iniciamos el reparto de nuestras calabazas recién cosechadas entre vecinos, familiares y amigos. Después de tantos meses de cuidados, riegos y paciencia, llega por fin el momento más gratificante de todo este proceso: compartir lo que la tierra nos ha regalado.
Para mí, cultivar no es únicamente producir alimento; es también una forma de fortalecer los lazos que nos unen como comunidad. Cada calabaza entregada es un gesto sencillo, pero cargado de significado: una manera de agradecer, de acompañar y de mantener viva la tradición de apoyarnos entre quienes nos rodean.
En los próximos días iré pasando por las casas, llamando a las puertas con la misma alegría con la que uno ofrece algo hecho con las propias manos. Ojalá estas calabazas lleven a cada hogar un poco del cariño, el trabajo y la dedicación con que fueron cultivadas.
Gracias, como siempre, por formar parte de este pequeño círculo de vida que creamos juntos.

Cosecha 2025
